Igual no necesitas otro currículum.
Igual lo que necesitas es a alguien que saque proyectos adelante.
Soy Sergio Tejedor.
Ingeniero industrial.
Project Manager.
Director técnico.Durante años he trabajado entre oficina técnica, dirección de equipos, desarrollo de proyectos y decisiones que no se resuelven con una reunión más.
No estoy aquí para sonar bonito.
Estoy aquí para que veas, en muy poco tiempo, si te interesa hablar conmigo.
16 años de experiencia en entorno industrial
Experiencia en oficina técnica, dirección técnica y project management
Coordinación entre cliente, compras, técnica, logística e instalación
Francés bilingüe e inglés alto
Foco en plazos, claridad y margen
Si prefieres ir directo al CV, lo tienes aquí:
Puede que te estés preguntando una cosa:
“Vale, muy bien. ¿Y este tío qué puede aportarme a mí exactamente?”
Buena pregunta.
Porque ingenieros hay muchos.
Y project managers también.
En mi caso, aporto una mezcla que no siempre es fácil de encontrar:
Base técnica para entender lo que se está haciendo de verdad
Capacidad para ordenar fases, interlocutores y decisiones
Experiencia coordinando equipos y departamentos distintos
Criterio para priorizar cuando no todo cabe a la vez
Facilidad para adaptarme a contextos nuevos sin perder el foco
Interés real por mejorar procesos y automatizar lo que de verdad merece la pena
Y, sobre todo, costumbre de trabajar con proyectos reales.
De los que tienen plazos.
Presión.
Clientes.
Y decisiones que no se pueden dejar para la semana que viene.
No me interesa parecer imprescindible.
Me interesa ser útil.Y, en mi caso, ser útil suele significar algo bastante concreto: aportar claridad, coordinar bien a las partes implicadas y anticipar problemas antes de que se conviertan en sobre coste para el proyecto.
Algunos hechos concretos
Participé como inventor en el desarrollo de un martillo hidráulico vibrante silencioso que llegó a patentarse durante mi etapa en TABE.
He gestionado proyectos industriales técnicamente complejos de hasta 780.000 €.
En mi primer año en Gantrex asumí, además del rol de Project Manager, la función de Site Manager en un importante proyecto para una fundición, con plazos exigentes y una ejecución delicada por los cruzamientos de vías de una mesa giratoria automatizada para grandes anillos de acero.
He tenido interlocución técnica y de proyecto en contextos internacionales, con desplazamientos a Wroclaw y París entre otros.
En el grupo TALSA impulsé junto con la Universidad de Almería un proyecto financiado por el CDTI para desarrollar invernaderos con trackers solares como sistema de sombra dinámica orientado al ahorro hídrico.
No he llegado aquí por casualidad.
Como dije al principio, soy ingeniero industrial de formación.Han pasado ya 16 años desde que empecé en el mundo laboral.
Pero hace tiempo que mi trabajo dejó de ir solo de planos, cálculos o diseño.Con los años, empecé a moverme cada vez más cerca de donde de verdad se decide si un proyecto sale bien o sale mal:la coordinación,
las prioridades,
los equipos,
los clientes,
los plazos
y las decisiones incómodas que alguien tiene que tomar.He pasado muchos años en oficina técnica y también en puestos de responsabilidad, dirigiendo equipos y gestionando proyectos.Eso te obliga a cambiar la forma de mirar el trabajo.Porque ya no basta con hacer bien tu parte.Tienes que entender el conjunto.
Tienes que anticiparte.
Tienes que ordenar y ser ordenado.
Y muchas veces, también, tienes que sostener presión sin perder claridad.Ahí es donde he pasado buena parte de mi carrera.Y ahí es también donde más cómodo me encuentro.
Donde más he aprendido no ha sido en la uni.
Ha sido recorriendo el camino.
He trabajado durante años en entornos donde las cosas no salen adelante solas.Entornos en los que hay que coordinar personas, tomar decisiones, responder ante clientes, revisar prioridades y seguir avanzando aunque el contexto cambie.Y eso te curte.
En Qualiberica S.L
Mi primera experiencia laboral llegó en una pequeña consultora de construcción, entre 2008 y 2009, en un momento nada fácil: plena resaca de la burbuja inmobiliaria.Revisaba documentación técnica, preparaba informes y aprendía a trabajar con rigor mientras terminaba el proyecto final de carrera.Fue una etapa corta, pero importante.Porque ahí empecé a entender algo que luego he visto repetirse muchas veces:Hacer las cosas bien, revisar con atención y ser fiable también cuenta.
Y mucho.
En TABE S.A
Después de defender el proyecto final de carrera, en 2010, recibí la llamada de una empresa de Vitoria.Era mi primer trabajo de verdad.Y sin pensármelo demasiado, hice las maletas y me fui a una ciudad que ni siquiera conocía.TABE era una empresa industrial pequeña, muy pegada al producto, especializada en maquinaria y accesorios para construcción, especialmente martillos hidráulicos.Dicho claro: allí no se jugaba a fabricar cosas bonitas para catálogo.
Allí se diseñaban máquinas para trabajar de verdad.Entré en oficina técnica e I+D, rodeado de perfiles con mucha experiencia y formas muy distintas de entender el trabajo técnico.Eso me vino bien.Porque me obligó a aprender rápido, a adaptarme y a entender que no hay una sola manera de hacer bien las cosas.Durante esa etapa me encargué de diseño, planos y cálculos ligados a innovaciones en la gama de martillos hidráulicos.Y participé también, como inventor, en la concepción de un nuevo martillo hidráulico vibrante silencioso que llegó a patentarse.Eso, siendo mi primer empleo, no estuvo mal.Pero quizá lo más valioso de aquellos años no fue solo lo técnico.Fue entender cómo funcionan de verdad algunas organizaciones industriales cuando hay producto, taller, dirección, intereses distintos y necesidad de decidir.En mis años en TABE vi pasar varios gerentes y aprendí que gestionar una empresa con una estructura particular y sensibilidades distintas no es nada simple.Y que diseñar una máquina puede ser difícil, sí.
Pero alinear personas, prioridades y decisiones, muchas veces lo es bastante más.
En el grupo TALSA
En 2017, después de siete intensos años en Vitoria, sentía que había llegado el momento de volver a Bilbao.Y entonces apareció una oportunidad difícil de ignorar.Me ofrecieron incorporarme como director técnico a un proyecto con bastante ambición detrás: por un lado, TALSA, especializada en laminación en frío de perfiles metálicos; por otro, BARRE, una empresa francesa del sector de invernaderos que estaba en proceso de integración dentro del grupo.Esto sí que era un reto serio.Mi papel no se limitaba a una sola empresa ni a una sola función.En TALSA trabajaba dando apoyo técnico a producción, realizando presupuestos y dando soporte al área comercial.
Y en BARRE asumía la dirección técnica, con la responsabilidad de reorganizar la oficina técnica y participar en comités de dirección y en decisiones estratégicas apoyando a gerencia.Fue una etapa de mucha exigencia.De las que te obligan a pasar de la técnica pura a una visión mucho más global del negocio.Porque cuando estás tan cerca de la dirección, ya no basta con saber de producto o de ingeniería.
Tienes que entender personas, prioridades, organización, costes, tensiones internas y decisiones que no siempre son sencillas.No fue una etapa cómoda ni fácil.
Pero sí fue una etapa que me hizo crecer mucho.Aprendí a moverme en entornos complejos, a sostener responsabilidad, a convivir con la incertidumbre y a seguir empujando incluso cuando el contexto no acompañaba.Y también aprendí algo importante:que tener mucho trabajo no siempre significa avanzar,
y que sin dirección clara, incluso los equipos con talento pueden quedarse atrapados apagando fuegos.Después de siete años de esfuerzo, decidí cerrar esa etapa y buscar un entorno diferente en el que seguir creciendo.Pero me llevé algo valioso:más criterio, más visión de conjunto y bastante más resistencia de la que tenía al llegar para hacer frente a la adversidad.
Actualmente en GANTREX
Después de varias entrevistas en empresas muy distintas, apareció una oportunidad que me llamó la atención de verdad.Una empresa internacional, con presencia en muchos países, dedicada a un mercado muy específico: sistemas de rodadura para grúas.Tan específico que pensé:
¿de verdad se puede construir una empresa global alrededor de algo tan concreto?La respuesta era sí.Y por suerte, al poco tiempo me llamaron para decirme que contaban conmigo como Project Manager.Desde el principio me sentí cómodo allí.
Y también me di cuenta de algo importante:cuando trabajas en una empresa bien estructurada, con procesos claros y responsabilidades bien definidas, la gestión cambia por completo.Mi trabajo empieza muchas veces antes de que exista el proyecto como tal.Participo en estimaciones de costes para que el equipo comercial pueda preparar sus ofertas.
Y cuando una de esas ofertas sale adelante, paso a gestionar el proyecto de principio a fin.Eso significa cerrar con el cliente todos los detalles que han quedado abiertos, coordinar compras y logística, supervisar la preparación de planos con la oficina técnica de Bélgica y planificar correctamente los trabajos en campo con el departamento de instalaciones.Dicho de otra forma:
hacer que muchas piezas distintas se muevan bien y a tiempo.En mi primer año en Gantrex, además, asumí un reto que fue especialmente exigente.
Además de gestionar como PM un proyecto para una empresa de fundición de más de 500.000 €, me propusieron ejercer también como Site Manager.
Era un proyecto técnicamente delicado, con plazos apretados y una complejidad añadida: la ejecución de la rodadura de una mesa giratoria automatizada para transportar grandes anillos de acero, en una zona con cruzamientos de vías.Fue uno de esos proyectos en los que o te pones de verdad al frente o el proyecto te pasa por encima.
Y precisamente por eso fue una experiencia muy valiosa.Porque ahí confirmé algo que para mí hoy es clave en la gestión de proyectos:
un buen PM no solo organiza tareas.También anticipa información, evita malentendidos, alinea equipos y cuida mucho la comunicación con el cliente.Porque, en el fondo, muchas veces un proyecto no se complica por un problema técnico.
Se complica por una mala coordinación, por falta de claridad o por no haber hablado a tiempo de lo importante.En Gantrex, además, el control del margen se sigue de cerca y cada reunión importa: kick-off, seguimiento y cierre.Eso te obliga a trabajar con rigor, a comunicar mejor y a entender que gestionar bien no es mover papeles.Es proteger el proyecto.Y si a todo eso le sumas un equipo joven, implicado y con muy buen ambiente de trabajo, el resultado es un entorno en el que da gusto estar y en el que es fácil seguir creciendo.Hoy me siento muy cómodo en ese tipo de escenario:
proyectos técnicamente complejos, coordinación entre departamentos, trato con cliente y responsabilidad real sobre cómo se ejecutan las cosas.
Antes de ejecutar, hay que entenderse.
Cómo trabajo hoy.
Hay una cosa que para mí es clave en cualquier proyecto.Que todo el mundo esté en la misma longitud de onda.Parece una tontería.
Pero no lo es.Porque muchos problemas no aparecen durante la ejecución.
En realidad, ya estaban sembrados desde antes.Empiezan cuando no están claros los plazos.
Cuando los costes no están bien aterrizados.
Cuando las condiciones no se han explicado con claridad.
O cuando cliente y empresa creen que han acordado lo mismo… pero no exactamente lo mismo.Ahí es donde intento estar muy encima.A mí me gusta arrancar un proyecto teniendo claras todas las piezas importantes:plazos,
costes,
métodos de pago,
facturación,
condiciones de ejecución
y expectativas reales de cada parte.Y no solo que yo las tenga claras.También que el cliente las tenga claras.Porque cuando eso falla, luego pasa lo de siempre:aparecen malentendidos,
surgen tensiones evitables
y un extracoste que estaba perfectamente reflejado sobre el papel se convierte, de repente, en una discusión incómoda durante la ejecución.Y eso no me gusta.No me gusta trabajar con ruido.
No me gusta heredar ambigüedades.
Y no me gusta descubrir demasiado tarde que algo importante no se explicó bien al principio.Prefiero otra forma de hacer las cosas:claridad desde el arranque,
seguimiento real durante el proyecto
y comunicación directa cuando toca hablar de lo importante.También intento cuidar mucho algo que a veces se da por hecho y no debería:actualizar bien los costes reales cuando un proyecto entra.Porque una oferta puede parecer buena sobre el papel, pero si nadie ha revisado a tiempo ciertos costes, luego aparecen sorpresas que se comen el margen sin pedir permiso.Y gestionar bien también va de eso.De proteger el proyecto.
No solo de moverlo.En mi forma de trabajar intento combinar tres cosas:disciplina para seguir el detalle,
claridad para que cada uno sepa dónde está,
y un trato cordial y directo con todo el mundo.Desde el cliente hasta el equipo de instalación.
Desde oficina técnica hasta facturación.Porque al final, un proyecto sale mucho mejor cuando la información fluye, la gente se entiende y nadie tiene que interpretar lo que otro quiso decir.Para mí, gestionar bien es bastante simple de explicar.Que la empresa cumpla lo que puede aportar.
Que el cliente sepa qué puede esperar.
Que los plazos y los márgenes se respeten.
Que haya el menor número posible de sorpresas.
Y que, al terminar, el cliente quede satisfecho con el resultado y también con el trato.Dicho de forma más simple:me gusta que las cosas salgan bien.
Pero, sobre todo, me gusta que salgan bien porque se han hecho bien desde el principio.
Seguir aprendiendo no es opcional.
Mi formación en ingeniería industrial sigue siendo la base sobre la que he construido todo lo demás.Pero con los años cada vez tengo más claro que la experiencia ayuda mucho, sí, pero si dejas de aprender, te vas quedando atrás sin darte cuenta.Por eso, además de mi recorrido profesional, he seguido formándome en áreas que me parecen cada vez más importantes para crecer de verdad dentro de una empresa.Y como persona.Hace poco completé un bootcamp de Data Science, donde profundicé en análisis de datos, programación y machine learning.No porque quisiera cambiar de profesión,
sino porque me interesa entender mejor el mundo en el que trabajamos, pensar con más claridad y moverme con soltura en entornos cada vez más técnicos y más analíticos.También he dedicado tiempo a formarme en liderazgo de equipos, porque cada vez me interesa más asumir responsabilidades que no solo tengan que ver con proyectos, sino también con personas, coordinación y visión de conjunto.Y, más allá de los cursos, sigo invirtiendo tiempo en algo que considero decisivo para crecer profesionalmente:mejorar mi comunicación, mi criterio y mi forma de entender el negocio.Porque llega un momento en el que ya no basta con saber hacer bien tu trabajo.También hace falta saber explicar, influir, decidir y ayudar a que otros trabajen mejor.Y por ahí quiero seguir creciendo.
Si has llegado hasta aquí, ya te haces una idea.
No soy solo un perfil técnico.Tampoco solo un project manager.Y desde luego no soy de los que entienden el trabajo como una colección de reuniones, correos y tareas que van pasando de mano en mano.Me gusta entender el conjunto.
Poner orden.
Coordinar bien.
Cuidar el detalle.
Y hacer que los proyectos avancen con claridad, criterio y el menor número posible de sorpresas.Con los años he ido pasando por entornos muy distintos.Algunos me enseñaron rigor.
Otros, visión técnica.
Otros, liderazgo, presión, complejidad y toma de decisiones.Y hoy valoro especialmente una cosa:poder unir técnica, gestión, comunicación y sentido común en el mismo sitio.Por eso me interesan especialmente posiciones con responsabilidad real, capacidad de decisión y una retribución coherente con el nivel de aportación esperado.Si eso es justo lo que estás buscando, seguramente tenga sentido que hablemos.Y si no lo es, al menos ya sabes un poco mejor quién soy y cómo trabajo.




